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miércoles, 28 de abril de 2010

Compatibilidades

Hasta que decidimos volver a colgarla en la pared pasaron meses…
Nunca me gustó la taxidermia, pero le vi tan feliz con su pieza, que fui incapaz de negarle aquel capricho.
Dejamos un hueco libre, tras muchas discusiones, pero una vez que el busto presidió el comedor, de golpe fui consciente de la aberración. Me enfadé tanto, que arranqué la cabeza de cuajo y estuve sin hablarle varios días.
Con el tiempo, me di cuenta de que no podía vivir sin él, así que le ayudé otra vez con la dichosa cabeza de aquella modelo inglesa y nos besamos sin pensar en lo que hay que hacer por amor…

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