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martes, 27 de noviembre de 2012

Otra vez Max.

Desayuno de Max. Esta mañana. 8.00 a.m:


Mi amigo Max me informa de que su revista tendenciosa, amarillista y pendenciera, le ha enviado, vía puente aéreo, hasta Barcelona. Durante varios días debe entrevistar a políticos de diversa índole y recoger toda la información posible a cerca de las recién celebradas elecciones allá en ese pequeño país que está en el norte, en una esquinita, apartado, que diría ese anacoreta del siglo XXI llamado Pep.

Miedo me da. Max de política sabe lo mismo que yo de la pasarela Cibeles. Él distingue a los políticos, no por sus partidos o tendencias ideológicas (si las tuviesen), sino por sus peinados, marcas de gafas o formas de vestir. Me da la impresión que su trabajo periodístico va a impregnarse más de Razzmatazz que de Parlament, más del Raval ,Gràcia y Eixample Esquerra (por supuesto) que de Parque de la Ciudadela.

En fin. Estaré al tanto de sus noticias y las haré saber por el Blog y por estos lares. Catalunya, tiembla. Max ya está en El Prat. Se ha bebido dos bloody mary para desayunar, habla y ríe muy alto de buena mañana y no entiende de independencia. Su madre le sigue planchando las camisas y llora a moco tendido, afligido y desolado, cuando su iPhone se estropea. Un caso, oigan. Pero es mi amigo (qué le voy a hacer). Seguiremos informando. 



 

 Max escuchaba en sus cascos a Le Tigre nada más poner sus pies en suelo catalán. Le gusta la música adictiva. Entre otras cosas adictivas.


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