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sábado, 24 de diciembre de 2011

Feliz Vanidad y próspero año hueco

Este es el Papa Noel que me ha mandado a tomar por culo. Llevaba un ejemplar de la senda del perdedor en un bolsillo, una petaca en el otro y un enorme bulto en la entrepierna.


Noche buena ayer. El 23 es día primo por excelencia. Resaca hoy.
He salido a la calle a ver si había algo que celebrar y me he comprado diez kilos de orgullo en polvo (es más fácil de transportar). He repasado un sms de las 7.02. Borracho.Sincero. Borracho.
Me he atiborrado de verguenza ajena y una vez embutido, me he puesto en la cola de Papá Noel. Si. Eso mismo. Lo de sentarme en sus rodillas siempre se me ha dado mal. Él se ha quejado de mi mal aliento y yo le he pegado una chapa de veinte minutos a cerca de la reflexión que me regaló ayer Beatrix. Ser emisor y receptor al mismo tiempo, echarse un polvo a uno mismo, solucionar, por fín, el dilema moral de los hijos que no tuvimos -que dice Aute- y que viven en las cloacas. Me ha mandado a tomar por culo, pero al final le he visto muy pensativo, así que el que se va a ir a tomar por culo es él. Me he ido satisfecho, y de paso he quemado tres estanterias del Corte Inglés. Tres chicas de perfumería me han aplaudido, y al echar la vista atrás, crepitando entre un montón de libros de autoayuda, me ha parecido ver a Papa Noel abofeteando al mismísimo Paulo Cogelo. He sonreído, le he mirado el culo a la rubia que abría la puerta y me he encendido un lucky para saborear la victoria. Ah, también he robado lo último de Franzen y Houellebecq; los enfrentaré a garrotazos, a la manera más goyesca, y a ver que sale. Por cierto, el libro de Franzen pesa un huevo. Debe ser ese el precio de la Libertad, ¿no?
Me ha venido bien el paseo en ayunas. Son las cinco. Sigo con resaca y no tengo nada de hambre. Qué cosas. Pero creo que está siendo un buen día.





Un buen día. Los Planetas.


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